TEMA VOLVER USUARIO

Duda cfds
    1. ilernet ilernet está desconectado
  • Buenas tengo una duda con esto de los cfd's supongamos que tengo una cuenta con un saldo inicial de 3000€
    Compro 2500acciones del SAN a 4e = 10000€ que suponen 1000e en garantias(10%)

    Por lo tanto mi cuenta queda de esta manera
    Saldo inicial : 3000e
    Garantias : 1000€
    saldo disponible : 2000e
    B/P : 0e


    Supongamos que la acción baja un 10% y de 4€ por acción pasa a 3,90€/acción por lo que mi cuenta quedaria de esta manera
    Garantias : 1000e
    B/P (3,90 * 2500) - (4 * 2500) = 9750-10000 = -250e
    Saldo disponible : 2000€ - 250e = 1750€
    Como el saldo disponible es positivo no se me cerraria la posición.


    Pero pongamos el caso extremo que la acción baja un 30% y no tengo un S&L configurado
    Garantias : 1000e
    B/P (2,80 * 2500) - (4 * 2500) = 7000-10000 = -3000e
    Saldo disponible : 2000€ - 3000e = -1000€
    En este caso antes de llegar a 2,80e/acción se me hubiese cerrado la posición verdad?

    Dicha esta pregunta... lanzo otra pregunta al aire.
    Entre tener 3000e en acciones y abrir una cuenta con 3000e en cfds y jugar solo un 20% que serian 600e que apalancados es como jugar por 6000e que es mejor opción?

    Gracias,
    1. enrique750 enrique750 está desconectado
  • Lo de mejor o pero es depende de lo que realmente estés buscando. No se realmente la operativa que vas a hacer. Si es una operativa con stops ajustados (1-2%) no veo mucho problema en apalancar x2.
    Ahora bien, si eres de los de comprar y mantener veo arriesgado apalancar.
    O si tienes stops grandes de un 10% por ejemplo un error te supondría perder un 20% y si ya de por sí es difícil ejecutar los stops si multiplicas x2 es probable que te quedes pillado.

    Una regla de gestión de capital sencilla que me enseñaron y para empezar puede estar bien es arriesgar un 1% de tu capital en cada operación. En este caso, si tienes 3.000€ y arriesgas 30€, dependiendo de la distancia al stop podrás apalancar o no. Me explico, si tu stop es un 0,5%, pues si podrías entrar con 6.000€ de nominal, pero si su stop es un 5%, sólo podrías hacerlo con 600€.

    Otra cosa es que me preguntes si es mejor tener 3.000€ en el santander o 6.000€ repartidos entre varias estrategias (por ejemplo 10 distintas de 600€) en las que alternas posiciones bajistas y alcistas cada una con su propio stop. En este caso sería mejor diversificar aunque llevases más exposición en el mercado.

    Esto es un mundo. No se realmente tu conocimiento de los mercados financieros, pero si tienes que aprender yo lo haría con posiciones pequeñas y no me plantearía apalancar.
    1. Alucinado Alucinado está desconectado
  • Cita de ilernet
    Buenas tengo una duda con esto de los cfd's supongamos que tengo una cuenta con un saldo inicial de 3000€
    Compro 2500acciones del SAN a 4e = 10000€ que suponen 1000e en garantias(10%)

    Por lo tanto mi cuenta queda de esta manera
    Saldo inicial : 3000e
    Garantias : 1000€
    saldo disponible : 2000e
    B/P : 0e


    Supongamos que la acción baja un 10% y de 4€ por acción pasa a 3,90€/acción por lo que mi cuenta quedaria de esta manera
    Garantias : 1000e
    B/P (3,90 * 2500) - (4 * 2500) = 9750-10000 = -250e
    Saldo disponible : 2000€ - 250e = 1750€
    Como el saldo disponible es positivo no se me cerraria la posición.


    Pero pongamos el caso extremo que la acción baja un 30% y no tengo un S&L configurado
    Garantias : 1000e
    B/P (2,80 * 2500) - (4 * 2500) = 7000-10000 = -3000e
    Saldo disponible : 2000€ - 3000e = -1000€
    En este caso antes de llegar a 2,80e/acción se me hubiese cerrado la posición verdad?

    Dicha esta pregunta... lanzo otra pregunta al aire.
    Entre tener 3000e en acciones y abrir una cuenta con 3000e en cfds y jugar solo un 20% que serian 600e que apalancados es como jugar por 6000e que es mejor opción?

    Gracias,

    Creo que usted era el del "examen", que tal lo llego a aprobar?




    El apalancamiento es un arma eficaz cuando se usa con control y destreza, cuando se usa sin control, es la garantía absoluta de terminar estrellado contra una pared, como el que se sube a un coche con la intención de conducirlo hasta las cejas de alcohol...


    Por lo general al broker no le importa que usted se apalanque siempre que tenga tiempo de cortarle las perdidas o de hacerle el "margin call".... antes de que deje su cuenta a negativo, algo que tampoco le importa mucho que suceda por que el broker se alimenta de la ambición de los que entran en este mundo solo viendo lo "rápido" que pueden adelantar gracias al apalancamiento, sin querer mirar los que se han estrellado en esa carretera llamada apalancamiento por no tener en cuenta que no se puede correr ni pisar el acelerador por encima de los limites establecidos no por el broker si no por la razón y la sensatez.





    Lo sensato es poner los stop y apalancarse en función del capital que se tiene en la cuenta, no de lo que el broker le permite hacerlo sin poner mas garantías.... y por supuesto ese margen no debe superar el 5% del total de la cuenta, solo a si evitara fundir la cuenta en un par de toques.


    Eso sin contar que las acciones no son demasiado recomendables para operar con cfd´s por varios motivos, uno que cobran una comisión fija, otra que cobran además la horquilla otra por ejemplo que le cobraran intereses por tener la posición abierta.. otra por ejemplo es que las acciones pueden sufrir grandes movimientos en un dia, del 5-20% incluso mas cuando existen noticias o movimientos fuertes de capital por parte de algún gran inversor.


    Es mas recomendable operar con indices que se mueven menos que lo puede hacer una acción, y no son tan sensibles a una noticia como puede ser una acción en concreto.


    Y con los indices si son americanos están abiertos por la noche y pueden recoger mejor el impacto de una noticia a deshoras y evitar una apertura con un gran hueco que puede destrozar una cuenta.


    Le pondré en otro post, un texto que espero lea con atención, es la descripción perfecta de alguien que vivió hace muchos años, de alguien que se sorprenderá como pudo escribir eso, y como describe algo "viejo" como si fuera nuevo, como si eso que le ocurrio a el hace casi 100 años, y digo casi 100. a algo que ocurre a día de hoy...




    Luego le pongo el interesante relato que espero lea.


    Buenas tardes.

    Última edición por Alucinado fecha: 15-oct-2016 a las 19:48.
    1. Alucinado Alucinado está desconectado


  • Muy pronto un negocio mucho más atractivo que el teatral atrajo mi atención y la del país. Era un asuntillo llamado mercado de valores. Lo conocería por primera vez hacia 1926.




    Constituyó una sorpresa muy agradable descubrir que yo era un negociante muy astuto. O por lo menos eso parecía, porque todo lo que compraba aumentaba de valor.





    No tenía asesor financiero ¿Quién lo necesitaba? Podías cerrar los ojos, apoyar el dedo en cualquier punto del enorme tablero mural y la acción que acababas de comprar empezaba inmediatamente a subir.


    Nunca obtuve beneficios. Parecía absurdo vender una acción a treinta cuando se sabía que dentro del año doblaría o triplicaría su valor. Mi sueldo semanal era de unos dos mil, pero esto era calderilla en comparación con la pasta que ganaba teóricamente en Wall Street.

    Disfrutaba trabajando en la revista pero el salario me interesaba muy poco. Aceptaba de todo el mundo confidencias sobre el mercado de valores. Ahora cuesta creerlo pero incidentes como el que sigue eran corrientes en aquellos días.

    Subí a un ascensor del hotel Copley Plaza, en Boston. El ascensorista me reconoció y dijo: - Hace un ratito han subido dos individuos, señor Marx, ¿sabe? Peces gordos, de verdad. Vestían americanas cruzadas y llevaban claveles en las solapas.


    Hablaban del mercado de valores y, créame, amigo, tenían aspecto de saber lo que decían. No se han figurado que yo estaba escuchándoles, pero cuando manejo el ascensor siempre tengo el oído atento. ¡No voy a pasarme toda la vida haciendo subir y bajar uno de estos cajones! El caso es que oí que uno de los individuos decía al otro: "Ponga todo el dinero que pueda obtener en United Corporation" […] Le di cinco dólares y corrí hacia la habitación de Harpo. Le informé inmediatamente acerca de esta mina de oro en potencia con que me había tropezado en el ascensor. Harpo acababa de desayunar y todavía iba en batín. -En el vestíbulo de este hotel están las oficinas de un agente de Bolsa -dijo-. Espera a que me vista y correremos a comprar estas acciones antes de que se esparza la noticia. -Harpo -dije-, ¿estás loco? ¡Si esperamos hasta que te hayas vestido, estas acciones pueden subir diez enteros!

    De modo que con mis ropas de calle y Harpo con su batín, corrimos hacia el vestíbulo, entramos en el despacho del agente y en un santiamén compramos acciones de United Corporation por valor de ciento sesenta mil dólares, con una garantía del veinticinco por ciento.





    Para los pocos afortunados que no se arruinaron en 1929 y que no estén familiarizados con Wall Street, permítanme explicar lo que significa esa garantía del veinticinco por ciento. Por ejemplo, si uno compraba ochenta mil dólares de acciones, sólo tenía que pagar en efectivo veinte mil. El resto se le quedaba a deber al agente. Era como robar dinero.

    El miércoles por la tarde, en Broadway, Chico encontró a un habitual de Wall Street, quien le dijo en un susurro: -Chico, ahora vengo de Wall Street y allí no se habla de otra cosa que del Cobre Anaconda. Se vende a ciento treinta y ocho dólares la acción y se rumorea que llegará hasta los quinientos. ¡Cómpralas antes de que sea demasiado tarde! Lo sé de muy buena tinta. Chico corrió inmediatamente hacia el teatro, con la noticia de esta oportunidad. Era una función de tarde y retrasamos treinta minutos el alzamiento del telón hasta que nuestro agente nos aseguró que habíamos tenido la fortuna de conseguir seiscientas acciones. ¡Estábamos entusiasmados! Chico, Harpo y yo éramos cada uno propietarios de doscientas acciones de estos valores que rezumaban oro. El agente incluso nos felicitó. Dijo: - No ocurre a menudo que alguien entre con tan buen pie en una Compañía como la Anaconda.

    El mercado siguió subiendo y subiendo. Cuando estábamos de gira, Max Gordon, el productor teatral, solía ponerme una conferencia telefónica cada mañana desde Nueva York, sólo para informarme de la cotización del mercado y de sus predicciones para el día. Dichos augurios nunca variaban. Siempre eran "arriba, arriba, arriba".

    Hasta entonces yo no había imaginado que uno pudiera hacerse rico sin trabajar.

    Max me llamó una mañana y me aconsejó que comprara unos valores llamados Auburn. Eran de una compañía de automóviles, ahora inexistente. -Marx -dijo- es una gran oportunidad. Pegará más saltos que un canguro. Cómpralo ahora, antes de que sea demasiado tarde. Luego añadió: -¿Por qué no abandonas el teatro y olvidas esos miserables dos mil semanales que ganas? Son calderilla. Tal como manejas tus finanzas, aseguraría que puedes ganar más dinero en una hora, instalado en el despacho de un agente de valores, que los que puedes obtener haciendo ocho representaciones semanales en Broadway.

    --Max -contesté-, no hay duda de que tu consejo es sensacional. Pero al fin y al cabo tengo ciertas obligaciones con Kaufman, Ryskind, Irving Berlin y con mi productor Sam Harris. Los que por entonces no sabía era que Kaufman, Ruskind, Berlin y Harris también compraban a crédito y que, finalmente, iban a ser aniquilados por sus asesores financieros. Sin embargo, por consejo de Max, llamé inmediatamente a mi agente y le instruí para que me comprara quinientas acciones de la Auburn Motor Company.

    Pocas semanas más tarde, me encontraba paseando por los terrenos de un club de campo, con el señor Gordon […] El día anterior, las Auburn habían pegado un salto de treinta y ocho enteros. Me volví hacia mi compañero de golf y dije: -Max, ¿cuanto tiempo durará esto? Max repuso, utilizando una frase de Al Jolson. -Hermano, ¡todavía no has visto nada!

    Lo más sorprendente del mercado, en 1929, era que nadie vendía una sola acción. La gente compraba sin cesar.

    Un día, con cierta timidez, hablé a mi agente acerca de este fenómeno especulativo. - No sé gran cosa sobre Wall Street - empecé a decir en son de disculpa- pero, ¿qué es lo que hace que esas acciones sigan ascendiendo? ¿No debiera haber alguna relación entre las ganancias de una compañía, sus dividendos y el precio de venta de sus acciones? Por encima de mi cabeza, miró a una nueva víctima que acababa de entrar en su despacho y dijo: - Señor Marx, tiene mucho que aprender acerrca del mercado de valores. Lo que usted no sabe respecto a las acciones serviría para llenar un libro.

    -- Oiga, buen hombre -repliqué-. He venido aquí en busca de consejo. Si no sabe usted hablar con cortesía, hay otros que tendrán mucho gusto en encargarse de mis asuntos. Y ahora ¿qué estaba usted diciendo?




    Adecuadamente castigado y amansado, respondió: - Señor Marx, tal vez no se dé cuenta, pero éste ha cesado de ser un mercado nacional. Ahora somos un mercado mundial. Recibimos órdenes de compra de todos los países de Europa, de América del Sur e incluso de Oriente. Esta mañana hemos recibido de la India un encargo para comprar mil acciones de Tuberías Crane.

    Con cierto cansancio pregunté: -¿Cree que es una buena compra? -No hay otra mejor -me contestó-. Si hay algo que todos hemos de usar son las tuberías. (Se me ocurrieron otras cuantas cosas más, pero no estaba seguro de que apareciesen en las listas de cotizaciones.) -Eso es ridículo -dije-. Tengo varios amigos pieles rojas en Dakota del Sur y no utilizan las tuberías. -Solté una carcajada para celebrar mi salida, pero él permaneció muy serio, de modo que proseguí-. ¿Dice usted que desde la India le envían órdenes de compra de Tuberías Crane? Si en la lejana India piden tuberías, deben de saber algo sensacional. Apúnteme para doscientas acciones; no, mejor aún, que sean trescientas.

    Mientras el mercado seguía ascendiendo hacia el firmamento, empecé a sentirme cada vez más nervioso. El poco juicio que tenía me aconsejaba vender, pero, al igual que todos los demás primos, era avaricioso. Lamentaba desprenderme de cualquier acción, pues estaba seguro de que iba doblar su valor en pocos meses. En los periódicos actuales leo con frecuencia artículos relativos a espectadores que se quejan de haber pagado hasta un centenar de dólares por dos entradas para ver My Fair Lady (Personalmente opino que vale esos dólares.) Bueno, una vez pague treinta y ocho mil por ver a Eddie Cantor en el Palace.

    […] Cantor era vecino mío en Great Neek. Como era viejo amigo suyo cuando terminó la representación fui a verle en su camerino. […] Encanto -dijoCantor-, ¿qué te ha parecido mi espectáculo? Miré hacia atrás, suponiendo que habría entrado alguna muchacha. Desdichadamente no era así, y comprendí que se dirigía a mí. Eddie, cariño - contesté con entusiasmo verdadero-, ¡has estado soberbio! Me disponía a lanzarle unos cuantos piropos más cuando me miró afectuosamente con aquellos ojos grandes y brillantes, apoyó las manos en mis hombros y dijo: -Precioso, ¿tienes algunas Goldman Sachs? -Dulzura -respondí (a este juego pueden jugar dos)-, no sólo no tengo ninguna, sino que nunca he oído hablar de ellas ¿Qué es Goldman Sachs? ¿Una marca de harinas? Me cogió por ambas solapas y me atrajo hacia mí.

    Por un momento pensé que iba a besarme. -¡No me digas que nunca has oído hablar de las Goldman Sachs! -exclamó incrédulamente-. Es la compañía de inversiones más sensacional de todo el mercado de valores.

    Luego consultó su reloj y dijo: -Hoy es demasiado tarde. La Bolsa está ya cerrada. Pero, mañana por la mañana, nene, lo primero que tienes que hacer es coger el sombrero y correr al despacho de tu agente para comprar doscientas acciones de Goldman Sachs. Creo que hoy ha cerrado a 156… ¡y a 156 es un robo! Luego Eddie me palmoteó una mejilla, yo le palmoteé la suya y nos separamos. ¡Amigo! ¡Qué contento estaba de haber ido a ver a Cantor a su camerino! Figurese, si no llego a ir aquella tarde al Teatro Palace, no hubiese tenido aquella confidencia.

    A la mañana siguiente, antes del desayuno, corrí al despacho del agente en el momento en que se abría la Bolsa. Aflojé el veinticinco por ciento de treinta y ocho mil dólares y me convertí en afortunado propietario de doscientas acciones de la Goldman Sachs, la mejor compañía de inversiones de América.

    Entonces empecé a pasarme las mañanas instalado en el despacho de un agente de Bolsa, contemplando un gran cuadro mural lleno de signos que no entendía. A no ser que llegara temprano, ni siquiera me era posible entrar. Muchas de las agencias de Bolsa tenían más público que la mayoría de los teatros de Broadway. Parecía que casi todos mis conocidos se interesaran por el mercado de valores. La mayoría de las conversaciones se limitaban a la cantidad que tal y tal valor habían subido la semana pasada, o cosas similares. El fontanero, el carnicero, el panadero, el hombre del hielo, todos anhelantes de hacerse ricos, arrojaban sus mezquinos salarios -y en muchos casos sus ahorros de toda la vida- en Wall Street.

    Ocasionalmente, el mercado flaqueaba, pero muy pronto se liberaba la resistencia que ofrecían los prudentes y sensatos, y proseguía su continua ascensión. De vez en cuando algún profeta financiero publicaba un artículo sombrío advirtiendo al público que los precios no guardaban ninguna proporción con los verdaderos valores y recordando que todo lo que sube debe bajar. Pero apenas si nadie prestaba atención a estos conservadores tontos y a sus palabras idiotas de cautela.

    Incluso Barney Baruch, el Sócrates de Central Park y mago financiero americano, lanzó una llamada de advertencia. No recuerdo su frase exacta, pero venía a ser así: "Cuando el mercado de valores se convierte en noticia de primera página, ha sonado la hora de retirarse." Yo no estaba presente cuando la Fiebre del Oro del cuarenta y nueve. Me refiero a 1849. Pero imagino que esa fiebre fue muy parecida a la que ahora infectaba al todo el país.

    El presidente Hoover estaba pescando y el resto del gobierno federal parecía completamente ajeno a lo que sucedía. No estoy seguro de que hubiesen conseguido algo aunque lo hubieran intentado, pero en todo caso el mercado se deslizó alegremente hacia su perdición.

    Un día concreto, el mercado comenzó a vacilar. Unos cuantos de los clientes más nerviosos fueron presos del pánico y empezaron a descargarse. Eso ocurrió hace casi treinta años y no recuerdo las diversas fases de la catástrofe que caía sobre nosotros, pero así como al principio del auge todo el mundo quería comprar, al empezar el pánico todo el mundo quiso vender. Al principio las ventas se hacían ordenadamente, pero pronto el pánico echó a un lado el buen juicio y todos empezaron a lanzar al ruedo sus valores que por entonces solo tenían el nombre de tales. Luego el pánico alcanzó a los agentes de Bolsa, quienes empezaron a chillar reclamando garantías adicionales. Esta era una broma pesada, porque la mayor parte de los accionistas se habían quedado sin dinero, y los agentes empezaron a vender acciones a cualquier precio. Yo fui uno de los afectados. Desdichadamente, todavía me quedaba dinero en el Banco. Para evitar que vendieran mi papel empecé a firmar cheques febrilmente para cubrir las garantías que desaparecían rápidamente. Luego, un martes espectacular, Wall Street lanzó la toalla y sencillamente se derrumbó.

    Eso de la toalla es una frase adecuada, porque por entonces todo el país estaba llorando. Algunos de mis conocidos perdieron millones. Yo tuve más suerte. Lo único que perdí fueron doscientos cuarenta mil dólares (o ciento veinte semanas de trabajo, a dos mil por semana). Hubiese perdido más pero era todo el dinero que tenía. El día del hundimiento final, mi amigo, antaño asesor financiero y astuto comerciante, Max Gordon, me telefoneó desde Nueva York. [...] Todo lo que dijo fue: "¡la broma ha terminado!" Antes de que yo pudiese contestar el teléfono se había quedado mudo...se suicidó.

    En toda la bazofia escrita por los analistas del mercado, me parece que nadie hizo un resumen de la situación de una manera tan sucinta como mi amigo el señor Gordon. En aquellas palabras lo dijo todo.


    Desde luego, la broma había terminado. Creo que el único motivo por el que seguí viviendo fue el convencimiento consolador de que todos mis amigos estaban en la misma situación. Incluso la desdicha financiera, al igual que la de cualquier otra especie, prefiere la compañía. Si mi agente hubiese empezado a vender mis acciones cuando empezaron a tambalearse, hubiese salvado una verdadera fortuna. Pero como no me era posible imaginar que pudiesen bajar más, empecé a pedir prestado dinero del Banco para cubrir las garantías.

    Las acciones de Cobre Anaconda se fundieron como las nieves del Kilimanjaro (no creais que no he leído a Hemingway), y finalmente se estabilizaron a 2 7/8. La confidencia del ascensorista de Boston respecto a United Corporation se saldó a 3,50. Las habíamos comprado a 60. La función de Cantor en el Palace fue magnífica ¿Goldman-Sachs a 156 dólares? Cuando la máxima depresión del mercado, podía comprárselas a un dólar por acción. El ir al desahucio financiero no constituyó una pérdida total. A cambio de mis doscientos cuarenta mil dólares obtuve un insomnio galopante, y en mi círculo social el desvelamiento empezó a sustituir al mercado de valores como principal tema de conversación...".
    1. oscarwilde oscarwilde está desconectado
  • interesante...así es. no imaginais cuantos lo han perdido todo en la última bajada del petroleo, donde iban apalancados y no han logrado cubrir las garantias. donde te puede llevar la avaricia...
    1. Luis Vale Luis Vale está desconectado
  • Muy bien. Gracias por la historia, Alucinado.
    A mi en particular, aunque historias como esas las tengo presentes diariamente en todas las facetas de la vida (incluido bolsa), me ha servido el leerlo para fortalecer mas aun mi deseo de quedarme aparte de esos cfds, apalancados, etc...
    No tengo del todo claro como funcionan, y reconozco q alguna vez me ha picado el gusanillo, pero cada vez tengo mas claro q no es un producto para mi.
    Yo soy tradicional y siempre me gusta hacerlo .... uyyyy, de que estamos hablando??? .... digo, siempre prefiero lo de invertir en acciones q yo compro, yo vendo y yo se las q puedo manejar para el dinero q tengo en mis manos.
    Si, seguro q es por desconocimiento de este mundillo, y me estaré perdiendo otras posibilidades de ganar dinero. Pero si yo soy feliz así !!!!
    1. Alucinado Alucinado está desconectado
  • Cita de Luis Vale
    Muy bien. Gracias por la historia, Alucinado.
    A mi en particular, aunque historias como esas las tengo presentes diariamente en todas las facetas de la vida (incluido bolsa), me ha servido el leerlo para fortalecer mas aun mi deseo de quedarme aparte de esos cfds, apalancados, etc...
    No tengo del todo claro como funcionan, y reconozco q alguna vez me ha picado el gusanillo, pero cada vez tengo mas claro q no es un producto para mi.
    Yo soy tradicional y siempre me gusta hacerlo .... uyyyy, de que estamos hablando??? .... digo, siempre prefiero lo de invertir en acciones q yo compro, yo vendo y yo se las q puedo manejar para el dinero q tengo en mis manos.
    Si, seguro q es por desconocimiento de este mundillo, y me estaré perdiendo otras posibilidades de ganar dinero. Pero si yo soy feliz así !!!!

    Hace usted muy bien, el dormir por las noches con tranquilidad es la mayor de las felicidades...


    No recuerdo quien, le dijo a no recuerdo bien quien.... últimamente no duermo bien, estoy desvelado, ando preocupado por que tengo muchos futuros del azúcar... y el azúcar esta bajando.... y el "amigo" le contesto..


    "Pues vende azúcar hasta que de nuevo puedas dormir"...




    Los mercados y en especial los apalancados, están hechos para perder, si todos ganan es un mensaje de catástrofe de burbuja que estallara, pues seria insostenible un juego donde todos ganan y no existen perdedores...


    En realidad el mercado y el apalancamiento no deja de ser una estafa piramidal, donde unos se llaman a otros, es como el juego de las sillas y la música que suena... mientras la música suena hay muchas sillas pero siempre hay menos sillas que los que bailan, cuando la música para, todos corren a sentarse, los que se quedan de pie, pierden... la música sigue sonando y la próxima vez que se pare, habrá menos sillas aun.. y de nuevo los que se queden de pie pierden... a si sucesivamente hasta que solo gana 1...


    Por lo general el que gana es el broker, ese siempre gana, es lo que aprendieron del 29, eso es lo que aprendieron los grandes tiburones, que solo podrán sobrevivir a las catástrofes bursátiles si solo "venden la droga", no son participantes ni consumidores SOLO LA DISTRIBUYEN, a si ganan mucho dinero y si consumen la droga la hacen pura, no adulterada, es decir tienen ventaja lo hacen con maquinas que llegan antes al mercado que lo podemos hacer nosotros llevan milisegundos de ventaja, ventaja que les hace ser ganandores casi siempre... pondré un video donde se explica a continuación...


    Los broker sobre todo los que se dedican al apalancamiento ya sea con cfd´s o peor aun con la estafa de las opciones, llevan mucha ventaja es muy difícil ganarles, por que usan horquillas, y crean mercado, lo que les hace casi imbatibles a parte de las comisiones que cobran por compra venta y por prestar el dinero, dinero que en realidad no prestan, por que no prestan nada es todo inventado, lo único real son las perdidas que casi todos tienen que esas perdidas es el dinero que se mete el broker en el bolsillo......


    No quiero decir que no se pueda ganar con cfd´s o con futuros, con cfd´s es muy difícil ganar hay que ser un experto y tener una gran preparación... con futuros es algo mas fácil siempre y cuando se tenga un sistema y se tengan horas de vuelo, y un gran entrenamiento, a parte de la sicologia que es la pieza fundamental para poder sobrevivir a los mercados, solo con la sicologia y la disciplina se puede vencer a los mercados...


    Buenas noches.
    1. Alucinado Alucinado está desconectado
  • Todo esta ya inventado...

En Link World Network S.L. utilizamos cookies de Google Analytics para realizar un análisis del tráfico web que recibimos y para analizar el comportamiento de los visitantes de nuestra web. También utilizamos cookies de Google Adsense para la gestión de espacios publicitarios. Si sigues navegando por nuestra web entenderemos que aceptas el uso de estas cookies. Más información sobre las cookies que utilizamos: Política de Cookies.
Version PC USUARIO